El otro día estaba hablando sobre el monoteísmo con alguien con quien mantengo una discusión sostenida sobre este tema – o, más específicamente, sobre lo que él denomina el “judeocristianismo”. (Que creo que es un término más bien inexacto porque, como dijo un teórico judío una vez, “cuando alguien habla del judeocristianismo de lo que está hablando es del cristianismo”. Pero bueno). La cuestión es que él afirmaba algo así como que el judeocristianismo – y, por extensión, el monoteísmo en general, supongo – se basa en la noción de la verdad revelada, que lleva al dogmatismo, la intolerancia, los autos de fe, el oscurantismo, etc. Y tiene razón, por supuesto: no hay más que ver a los fanáticos y a los martillos de herejes del mundo, y no sólo en el ámbito religioso. Pero me quedé pensando que estaba ignorando el considerable componente de interpretación que tienen las religiones monoteístas, y la influencia que este componente ha tenido en la cultura occidental. Y se me ocurrió que estos dos polos – la revelación y la interpretación – corresponden bastante bien a dos concepciones del lenguaje (o la representación en general).
Archivo de 2012

The King
Estos días hemos tenido la ocasión de presenciar en vivo y en directo la gestión de una comunicación de crisis bastante crucial, a saber, la que llevó a cabo la Casa Real en relación a la escapada del Rey (con el precedente inmediato del tiro que se pegó accidentalmente en el pie su nieto Froilán). Y toda la cuestión ha sido bastante interesante, no sólo por cómo se ha gestionado sino por las reacciones de los que serían aquí los grupos de interés (el público en general, los medios, los políticos, las grandes corporaciones, etc.) Pero tengo la sensación de que en último término mucha gente no se ha dado cuenta de lo que creo que ha pasado realmente aquí, así que me gustaría hablar un poco sobre ello.

Mujeres-niña
Mis disculpas por la tardanza en actualizar en blog, pero la vida real (específicamente, la profesional) está interesante, así que no he tenido mucho tiempo. Todavía debo un post pedante sobre los motivos por los que considero que lo textual no es sustituible por lo visual, pero la verdad es que hoy estaba de humor para algo un poco más ligerito. O ligerito según se mire, porque es un tema que – como suele ser una constante por aquí – me irrita. Me refiero a la infantilización de las mujeres.

Infraestructuras y sexo
Estoy leyendo Distrust That Particular Flavor (Desconfía de ese sabor en particular), una colección de ensayos por William Gibson, el autor de Pattern Recognition y Zero History, que ya he reseñado aquí. Y me llamaron la atención unos párrafos en un ensayo espeluznante sobre Singapur, que Gibson describe como “una versión asiática de Zurich operando como una cápsula deslocalizada al pie de Malasia”, “un próspero microcosmos cuyos habitantes viven en algo que parece, bueno, Disneylandia. Disneylandia con la pena de muerte”, y “una tecnocracia capitalista de partido único”.

¿Qué es un libro?
Me pregunta Lluís que qué opino sobre la tecnología del libro electrónico y su papel en la educación, y en particular sobre esta videopresentación del iBook de Apple. Tengo una opinión, pero es un poco larga de explicar, y creo que coincide bastante con la que parece tener Neal Stephenson (o al menos según lo que entiendo yo que es su opinión tras leerle). Así que me gustaría citar este extracto de una de sus novelas, La era del diamante, cuya acción se sitúa en un futuro no demasiado lejano en el que los valores tradicionales de la sociedad occidental están en franca decadencia salvo en minorías elitistas. Los protagonistas son dos niños de clase proletaria.

Ser de
Según lo prometido (y justo a tiempo de cumplir la promesa, es decir, volver a publicar en enero), vuelvo por aquí. Tengo en mente un post sobre temas más profesionales para el futuro próximo; pero mientras tanto, una reflexión personal (por llamarlo de algún modo) sobre el tema de la patria.
Y sí, ya sé que me estoy metiendo en un jardín.

Para ir abriendo boca
Me pidieron en TICBeat que escribiera un post sobre las tendencias en tecnología y empresa en el 2012 y, en vez de dar una lista (que es lo que todo el mundo parece estar haciendo), me volví a explayar sobre por qué la comunicación corporativa es importante. Si les apetece, está aquí. (Y como señaló Lluís, sí, ya sé que es un uso un poco raro de la equivalencia).
Y sí, también sé que esto es hacer trampa y no es realmente un post como Dios manda. Y las excusas de que está siendo un mes de aúpa son un eso: excusas. Pero si hay algún tema sobre el que les apetecería que escribiera, dejen un comentario. Es que estoy un poco herrumbrosa tras el descanso navideño.
Oh, y feliz año.
