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El niño dobermann

Comunicación,Discurso,Educación,Política,Sociedad 10/10/2011 por aa

Me refiero, por supuesto, al niño del famoso spot televisivo del PSOE, que sus oponentes del PP han sido rápidos en calificar del “nuevo dobermann” (en referencia al apodo que se daba a Francisco Álvarez Cascos). Y el anuncio se presta a un análisis interesante, creo:

Me enteré de la existencia del anuncio (que no había visto) cuando mi padre me lo describió por teléfono, y lo primero que pregunté fue: “¿la niñera es sudamericana?” Y al parecer ésta ha sido la observación más general entre los comentaristas en los medios: que sencillamente, no resulta creíble que la niñera sea española, puesto que la inmensa mayoría de las tatas y niñeras en este país son de origen sudamericano. Lo que me lleva a plantearme que se ha evitado reflejar esta realidad porque, si la niñera del anuncio fuera una boliviana bajita, el mensaje sería completamente distinto – y supongo que los creadores del spot se temían que la respuesta del público iba a ser hostil. Pero para evitar esto, han creado una situación que resulta muy forzada por lo irreal.

En segundo lugar, está la cuestión – que parece ser el comentario más frecuente entre el público en general: véanse los comentarios al vídeo – de que la mayor parte de los políticos (y creativos y publicistas) en España no llevan a sus hijos precisamente a colegios públicos. Por tanto, mostrar a un niño de clase alta y colegio privado como representación de la derecha española se ha percibido como una hipocresía considerable.  Además, España es un país particularmente sensible con los niños. Mostrar a un niño (pijo, asquerosito, insufrible, arrogante, suficiente, despreciativo) como la encarnación de algo indeseable tiende a causar rechazo, porque existe la norma tácita de que no se utiliza a los niños, y menos en política. (De hecho, el mismo Ministro socialista de Educación, Ángel Gabilondo, ha mostrado su malestar por el anuncio, que juzga inapropiado).

Luego está la metedura de pata de que el nombre del colegio público del anuncio es un nombre imaginario – pero el colegio es, de modo bastante reconocible, el Instituto de Excelencia San Mateo para niños académicamente aventajados creado por Esperanza Aguirre, la presidenta popular de la Comunidad de Madrid.

Finalmente, y a título personal, me resulta bastante curioso que se dé por sentado que cuidar niños es una profesión indigna y vergonzosa, algo a lo que la hija de la niñera estaría feudalmente condenada si el partido que el niño rico representa gana las elecciones, y que de lo  que la madre desea que su hija escape diciéndole “Corre, hija, corre”. Me parece comprensible y loable luchar por la mejora de las condiciones laborales de los trabajadores: pero creo que condenar todo un sector laboral – el del cuidado infantil, que además es tan importante y necesario – como algo que está por debajo de la dignidad de cualquiera delata el mismo clasismo que el anuncio pretende combatir.

(Además, creo que está el hecho de que una parte no desdeñable de la población de la generación de mis padres y más jóvenes tuvo tatas o niñeras o cuidadoras españolas que recuerdan con afecto, y describir esa situación como una de explotación les resulta incómodo. Mi padre me dijo, bastante indignado, que de niño jamás se le habría ocurrido decirle algo tan estúpido a su niñera. Y mis padres son de clase media normalita).

En mi opinión, si los creadores del anuncio hubieran tenido un par de narices, el anuncio habría sido algo parecido a esto: en vez de una mucama española, una criada sudamericana trabajando ilegalmente sin contrato ni seguridad social, o incluso una prostituta, con hijos en su país de origen. O tal vez con hijos en España, pero asistiendo a un colegio público en un sitio como (en Madrid) Vallecas o Carabanchel o Parla o El Pozo del Tío Raimundo.

Pero por supuesto, los ánimos en el país en este momento no están en este momento como para simpatizar con inmigrantes ilegales, por desgracia. Con un paro de más del 20%, la mayor parte de la población con derecho al voto está preocupada por su propios problemas económicos y laborales antes que de los de poblaciones en peor situación aún. El anuncio está claramente dirigido a apelar a la consciencia de clase de estos votantes: una especie de “nosotros contra ellos” donde “nosotros” serían los “pobres” (pero no tan pobres como los emigrantes ilegales, claro) y “ellos” serían los “ricos” de la derecha y el PP.

El problema es que en estos momentos la mayor parte de la gente no quiere ser proletaria sino de clase media (lo cual, francamente, me resulta comprensible), y por eso les resulta difícil identificarse con una supuesta situación de opresión de clase que además chirría por los cuatro costados.

La intención del anuncio era suscitar la hostilidad de la gente contra los “ricos” que están por encima de nosotros, nos miran por encima del hombro, y pretenden mantenernos a nosotros y a nuestros hijos en una situación de servidumbre. Pero lo que ha conseguido es – además de violar el tabú sobre la infancia – hacer saltar las alarmas anti-hipocresía (ahora más sensibles que nunca) del público: en efecto, el mensaje de la lucha de clases es tan burdo y tan evidente que el tiro ha salido por la culata, dando a la mayor parte de los espectadores la impresión de que se les estaba tomando por tontos. Y si hay algo de lo que la gente está harta, es de eso.

24 comentarios to “El niño dobermann”

  1. Pues a mí, por repelente que sea el niño y ñoñica la criada, no me parece malo el anuncio teniendo en cuenta el público al que va dirigido, que no creo que sean los jóvenes universitarios urbanos. Y sí que veo hipocresía, pero no por la incongruencia entre los creadores del anuncio y su contenido (supongo que los que se inventan los anuncios de detergente, que aplican más o menos la misma fórmula de toda la vida, no se lavan ellos mismos las camisas) sino por la realidad de la vida, como voy a explicar ahora.

    Es verdad que el anuncio no refleja la situación actual, en que el servicio doméstico está acaparado por la inmigración (bueno, en las capas más altas y xenófobas, esto habría que verlo). Pero hay que tener en cuenta dos cosas. En primer lugar, la inmigración no solo se ha detenido en España, sino que muchos inmigrantes han vuelto a sus países de origen o han emigrado a otros donde la situación económica es mejor. Es más, son muchos los españoles que están emigrando ahora mismo para conseguir trabajo. En segundo lugar, y lo que me parece más importante para interpretar el anuncio, veamos la situación actual en su contexto histórico: España ha sido un país con perspectivas de crecimiento más o menos estables desde los años sesenta, con una fuerte aceleración en los años del boom (2000-2008). Para encontrar una época en la que las perspectivas fueran tan pesimistas, hay que remontarse en la memoria colectiva y real hasta los años 50 y principios de los 60, y creo que eso es precisamente lo que consigue el anuncio: evocar una época marcada por el inmovilismo social, con connotaciones, digamos, aterradoras para gran parte del electorado.

    Hasta ahí bien, creo que el anuncio es efectivo porque creo que la memoria de esa época está bien viva entre mucha gente, que conoce de primera mano historias de la madre o la abuela que se vino a servir a la capital. Lo hipócrita de todo esto es que el PSOE en 8 años no ha conseguido una educación pública no ya de calidad, sino que esté a la altura de los países de nuestro entorno. Los colegios e institutos públicos no funcionan. No funcionan, lo saben todos los profesores y directivos, y no se hace nada porque no se les puede exigir más a unas personas que a sus 50 años tienen que aguantar a 30 energúmenos, la mitad de ellos extranjeros que hablan mal español, que les insultan y a veces les pegan. Para solucionarlo, sería necesario seguir los modelos que funcionan en el norte de Europa, lo cual no es viable ahora porque no hay presupuesto, aunque sí lo habría sido hace unos años, pero… no se hizo.
    Entonces, lo que va a ocurrir es que lamentablemente se recortará la inversión en educación pública, que quedará para las capas más desfavorecidas de la sociedad, y se favorecerá la infraestructura educativa existente, es decir, los colegios concertados de la Iglesia católica. Triste pero inevitable, visto lo visto.

    Pero bueno, esta es otra historia, el anuncio me parece que consigue conectar con un público que todavía no está desencantado del valor de la educación pública (preferiblemente laica) y del PSOE, que haberlos haylos, aunque pocos quedan.

  2. Creo que el anuncio no ha tenido éxito – o lo ha tenido precisamente por ser controvertido (lo cual a veces es bueno: que hablen mal pero que hablen, y tal).

    Lo triste, como dices, es que el estado de la educación es realmente malo – y lo más triste es que todos los gobiernos – TODOS – llevan cargándosela sistemáticamente desde el Plan Maravall más o menos.

    Pero creo que apelar a la lucha de clases de modo tan burdo, y encima con una imagen que no refleja la realidad, no es el mejor modo de plantear la cuestión. Entre otras cosas porque la educación (universitaria y de otros tipos) ya hace tiempo que ha dejado de ser la garantía de la movilidad social.

  3. Eso es cierto, no es una garantía. Es una condición necesaria pero no suficiente. Durante un breve tiempo, era rentable dejar el cole y dedicarse a la construcción, pero ya no. Esto se puede aplicar a los sucesivos gobiernos, a los que les salía rentable olvidarse de mejorar la educación pública e impulsar otras cosas, algunas muy loables (pensiones, sanidad, etc.) y otras catastróficas.

    Gabilondo ha hecho un esfuerzo importante, pero demasiado tarde y sin pasta. El PP tiene las de ganar porque su apuesta por la educación concertada sale más barata.

  4. Cuando mis padres se casaron, a mi madre le decían las amigas de mi abuela “qué suerte, te casas con un ingeniero”, y mi padre tenía que ir diciendo que no, ya no era como en los tiempos del canal de Suez cuando Lesseps iba en plan sahib supervisando a los trabajadores nativos. Pero parece que la idea persiste.
    Lo de la educación es uno de los temas que más me desesperan, porque creo que tantos problemas se resolverían o al menos mejorarían mucho si hubiera una mejor educación. Pero parece ser un trend global, también (mira Inglaterra).

    A veces sospecho que no es tanto cuestión de dinero (porque mira que han costado todas estas reformas de mierda) sino de repensar las cosas seriamente. Pero claro, eso no lo va a hacer ningún gobierno de motu proprio porque sencillamente no les interesa.

  5. Hmmmm… disiento :) Creo que sí es cuestión de dinero. Para aplicar los métodos que funcionan en los países más avanzados se necesita: capacitación y programas de formación continua de los profesores, control por parte del ministerio para que se apliquen las medidas (con presencia rutinaria de tutores –o inspectores o como se les quiera llamar– dentro del aula), reducción del número de alumnos por clase, clases de enlace para los niños inmigrantes, etc. Evidentemente, la inversión es enorme, como también lo es la desventaja que tenemos respecto a otros países.

    Sin embargo, se suele optar por la política espectáculo. El mejor ejemplo son los ordenadores portátiles que les dieron a los niños. Los profesores no saben cómo funcionan, y mucho menos cómo utilizarlos en clase. Les dan un cursillo de una semana y hala, palante.

    Como ves, a mí también me quema el temita.

  6. Hombre, obviamente hay que echar dinero, eso está claro. Pero creo que no es tanto cuestión de gastar muchísimo dinero sino de usarlo bien (como casi todo). El ejemplo que das de los ordenadores es muy bueno.

    Y no se trata de eso, se trata de entender de qué va la enseñanza – qué es lo que hay que aprender, y por qué y para qué.

  7. Ya bueno, esa es otra. Hombre, yo creo que en España hay un consenso en que tiene que haber de todo: desde contenidos prácticos (matemáticas, ortografía, redacción, etc.) hasta los más humanísticos (filosofía, ciencias naturales…).

    Luego está la cuestión de la historia y la identidad nacional (o identidades nacionales), que trae cola. Pero aunque estuviera todo clarísimo, los profesores en general no tienen conocimientos, capacidad ni apoyo para ponerlo en práctica. Con capacidad me refiero a que tienen demasiados niños por clase, no a que sean incapaces.

  8. No, creo que – dejando las cuestiones nacionales y nacionalistas a un lado – no está nada claro en absoluto que es lo que se debe enseñar. Por ejemplo – mi pet peeve personal – ¿para qué demonios sirve enseñar análisis sintáctico a los niños más que como forma de tortura? (Y digo esto como lingüista). Y luego encima los críos pueden entrar en primaria y salir de la universidad sin haber escrito una miserable redacción, porque no se enseña ni a leer ni a escribir realmente.
    Y por otro lado, está claro que la profesión de maestro es una profesión que quema MUCHO, y que posiblemente habría que plantearse de otro modo.

  9. Bueno, saber análisis sintáctico te sirve para aprender otros idiomas más rápidamente, porque dices “ah, entonces el objeto va después del verbo y el sujeto puede ir antes o después”. Parece una tontería pero las personas que no tienen estos conceptos se hacen líos considerables con estas cosas. Estoy de acuerdo en que la obsesión de los programas de lengua española con la sintaxis es excesiva, pero creo que es algo útil.

    Respecto a que no se enseña a escribir, es cierto. La pregunta es: ¿los profesores saben escribir? Si no saben, no pueden enseñar. Por supuesto, hay que aclarar que el concepto de escribir que la mayoría tiene de escribir es hacer novelones y sentencias judiciales. Un blog, un email o un artículo no es escribir… Quizás es esto a lo que te refieres con que hay que cambiar la forma de pensar.

  10. Sí, porque los niños españoles, que aprenden análisis sintáctico, hablan idiomas tan bien. (Sólo a los frikis lingüistas como tú y yo nos gusta – y nos sirve – ponernos a hacer árboles de Chomsky, David).

    Y sí, me refería a algo parecido. Menos saber enciclopédico y memorístico y más saber hacer.

  11. Veo que tus profes de lengua eran de la misma escuela que las mías. Cierto, yo era un auténtico friki de los árboles y no me quejé nunca (sospecho que una de mis profes también participaba de este friquismo). Pero te aseguro que los alumnos que tienen nociones gramaticales aprenden idiomas mucho más rápido que los que no. Repito que hay una obsesión con la sintaxis en España, en detrimento de la pragmática o la fonética, por ejemplo, que también son útiles. El caso es que probablemente los españoles tengan más conocimientos de sintaxis que otras gentes y si su inclinación a aprender idiomas estuviera en consonancia, se les daría muy bien.

    Respecto al concepto de la enseñanza, el aumento de la influencia eclesiástica supone un avance justo en la dirección contraria a lo que a ti y a mí nos parece mejor.

  12. Jajaja verdad, verdad. Pero “monema” es una palabra muy cuca.

  13. ¿Qué demonios es un monema? ¿Lo averiguaste alguna vez?

  14. monema.
    1. m. Ling. morfema (‖ unidad mínima significativa).

    (Juraría que alguna de mis profes me dijo que nooooooooo era lo mismo monema que morfema. Creo que era la misma que nos decía todos los días que los pasotas de ahora van por ahí diciendo en base a y cosas así.)

  15. Un morfema NO es un monema, obviously!!!!

    Esto es todo culpa de Martinet y las modas lingüísticas:
    http://fr.wikipedia.org/wiki/Mon%C3%A8me

  16. (Y esa entrada del diccionario muestra cuánto saben los de la RAE de lingüística).

  17. Primera vez que oigo nombrar al tipejo. O sea que se inventó el nombre porque el otro le sonaba mal. Bueno. Lo de la asimilación entre unidades léxicas y gramaticales es interesante, habría que explorarlo. Pero seguro que esto no me lo explicaron en 7º de EGB.

  18. Es de la época del estructuralismo, cuando les dio la chifladura con los -emas: morfema, lexema, monema, glosema, semantema, mitema, matema…

  19. Monèmour…

  20. A mi tampoco me parece malo el anuncio. Creo que pone de relieve la voluntad del PSOE de llevar el debate público a un tema (uno de los pocos) en el que se sienten seguros. Lo difícil es que lo consigan con la que está cayendo. Seguramente si consiguieran centrar el debate electoral en asuntos de educación o sanidad consiguirían motivar a su electorado habitual que ahora piensa abstenerse. Sin embargo es muy difícil que lo consigan, con la que está cayendo. Se podría decir aquéllo de Clinton de “es la economía, estúpido”.

    Además , la educación, como el propio anuncio ya pone de relieve, no depende del gobierno central, sino de la competencias de las autonomías. Y ahora no toca.

  21. Completamente de acuerdo en que están tratando de centrarse en esos temas, que ahora mismo no importan lo que debieran, y que ahora no toca porque son las elecciones centrales, no las autonómicas.

    Pero sigo creyendo que no han planteado bien el tema desde el momento en que (a) usan una situación que trata de asustar a la población pero chirría bastante y (b) usan a un niño como ejemplo de algo indeseable.

  22. A mi no me parece que chirríe ni que asuste.

    Tampoco veo que aluda a la lucha de clases, al fin y al cabo la cuidadora se muestra muy sumisa. Creo que alude más bien a la igualdad de oportunidades.
    De acuerdo en que el anuncio presenta una dicotomía simplista pero al menos consigue explicar bien una historia en unos pocos segundos. Difícilmente se puede explicar cosas más complejas en un anuncio.

    Quizá el principal problema del anuncio es que refleja una situación anacrónica, como apuntas, que no responde a la realidad social actual. Sin embargo, este anacronismo creo que encaja bien con el imaginario social de la izquierda. Desde la izquierda tradicional muchas veces se tiene esta misma pobre visión de las cosas.

    Por otro lado, aunque el anuncio es anacrónico tiene un elemento que lo hace actual. Este tipo de diálogos encaja bien con todo el público asiduo a telenovelas y series cutre. Seguramente no hay niños como el del anuncio en la realidad pero sí creo los había así en Ana y los Siete.

  23. Bueno, cuando digo que chirría, quiero decir que el anuncio no es muy realista, porque muestra una situación que realmente no se da. Y asustar no asusta, pero creo que ésa es su intención: “¡asustaos, que viene la derechona y vuestras hijas acabarán de fregonas en casa de los señoritos!” (Igual que el coco para la derecha es “¡asustaos, que viene la izquierda y vuestras hijas quinceañeras acabarán abortando por las esquinas!”)

    Creo que, como dices, es un intento por utilizar lo más burdo del imaginario de izquierdas. Y, como señalabais David y tú, realmente hay un elemento muy serio de fondo – la educación.

    Realmente es una pena que no se hayan esforzado en pensar un poco más, porque hay imaginarios mejores que otros, y creo que es éste ya le toca reciclarse.

  24. [...] relación a lo que hablábamos el otro día sobre la educación, su necesidad, y lo trágico de su caída en picado en los valores [...]

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